La violencia surrealista: Tirez sur le prince frivole!

En 1947, Jean Cocteau escribe La Difficulté d’Être y en este ensayo dedica un apartado a la memoria de Guillaume Apollinaire. Las primeras líneas del artículo traen las disputas del mundillo artístico de su tiempo: “C’est un tournoi. On me blesse et je blesse. Et je blesserai bien plus si je fouille les cicatrices” (p. 115). ¿A quiénes refieren sus palabras teñidas de vehemencia? En la vereda contraria a la del poeta y sus amigos, se alista el equipo rival, el de André Breton y sus acólitos. Los surrealistas perseguirán a muchos artistas, a los que nunca adhirieron a su propuesta tanto como a quienes, habiendo pertenecido a su grupo, sean luego expulsados de su lado. Sin embargo, Cocteau será su víctima favorita, a quien no dejarán de hostigar el resto de su vida.

Como toda vanguardia, el Surrealismo es un movimiento signado por la violencia que reacciona contra los que encarnaban otros valores estéticos. El plan de enérgicos rechazos se lleva adelante de manera implacable a través de sus tribunas en las que se convirtieron sus publicaciones periódicas y en escandalosas intervenciones públicas contra los artistas que integran “la lista negra del movimiento” en los que un nombre brilla con especial intensidad. El objetivo de nuestro trabajo será analizar el origen y el desarrollo de este enfrentamiento entre dos artistas que se volvió el choque de dos poéticas que marcarán el arte de su tiempo.

Historia de dos que se odian

Una noche de 1918, Valentine Gross (quien muy pronto se convertiría en Valentine Hugo) organiza en su salón una lectura de Cap de Bonne-Espérance, de la que participan Jean Hugo, Pablo Picasso, Misia Sert, Pierre Bertin y dos André: el uno, el pintor Lhote y el otro, un médico auxiliar cuyo apellido es Breton, al que Jordi Corominas i Julián tacha de arribista acomplejado con su bravuconería de provinciano. El recién llegado se mantiene distante, erguido en un rincón, en abierta actitud “rayonnant d’hostilité “y llama la atención del poeta por su “regard de basilic” (Lançon, 2003). Tras la lectura en voz mesurada, estalla el entusiasmo. A todos parece gustarles el poema dedicado al aviador Roland Garros. Sin embargo, nos cuenta la biógrafa de la anfitriona (Bernheim, 1991):

Solo el joven Breton, recién llegado a este círculo cerrado, cuando es interrogado por el autor, suelta un cáustico: ‘Ya no es esto lo que hay que hacer, suena demasiado sublime’. Jean Hugo, disgustado, pretende incluso que, después de haberle lanzado una mirada de reojo, acabe la afrenta con un ‘demasiado Victor Hugo’ que le vale al instante la enemistad tenaz del biznieto del poeta. (pp.121-122).

Recuerda Aragon, quien conoció a Cocteau en octubre de 1918 cuando este se desempeñaba como consejero editorial para Édition de la Sirène junto a Blaise Cendars: “Le mal qu’on m’en disait me semblait si disproportionné, que je l’attribuais tout naturellement à l’envie. Je me trouvais ainsi fort bien disposé à mon insu envers Jean Cocteau”. En febrero del año siguiente, Cocteau le expresaría su pesar: “Pourquoi cette méchanceté confuse, méticuleuse à la fois, de vos amis?” e igualmente lo haría a Hugo en una carta de octubre: “La mode est d’écrire du mal de moi partout ” (citado por Jean Cocteau unique et multiple). Por su parte, en una carta a Tristan Tzara fechada el 26 de diciembre de 1919, Breton se refiere a Cocteau como “l’être le plus haïssable de ce temps” (citado por Lançon, 2003).

En abril de 1920, Cocteau lanza la revista Le Coq junto a Raymond Radiguet, publicación abiertamente rival de Littérature. Sobreviene entonces el rechazo definitivo que se escenifica el 27 de mayo de 1920 cuando Philippe Soupault durante el Festival Dada en la sala Gaveau de París durante su performance “Le célébre ilusioniste”, rompe un globo con las iniciales J.C.

Aragon se deja llevar por sus camaradas pero su actitud es más sarcástica que violenta, como se aprecia en su novela en clave Anicet ou le Panorama donde Cocteau es el Ange Miracle, junto a Bleu (Pablo Picasso), Jean Chipre (Max Jacob), Baptiste Ajamais (Breton) y los fantasmas de Rimbaud y Lautréamont.

Paul Éluard propone directamente su asesinato (algo que Desnos tratará de concretar cuando lleva un cuchillo a un banquete). Más adelante, dará más precisiones a su propuesta del regreso del reino del Terror para “les femmes de lettres depuis la Noailles jusqu’à Jean Cocteau, savamment martyrisés par les bourreaux que nous saurions si bien être” (Breton, 1925: 26). Al año siguiente, a propósito del homenaje a Lautréamont que publica la revista belga Le disque vert, publica una reseña veheremente. “Et puis, sans rougir, car nous parviendrons bien à l’abattre comme une bête “puante”, prononçons le nom de Jean Cocteau” (Breton, 1926: 3). Tenaz como pocos, el 15 de febrero de 1930, Éluard protagoniza un incidente durante un ensayo abierto de La Voix humaine en la Comédie-Française. Acompañando al cineasta Sergei Eisenstein que tenía dos entradas, el saboteador es enviado para interrumpir en varias ocasiones el ensayo acusando al autor de crear una obra obscena transponiendo su relación amorosa con Jean Desbordes, lo que provoca un escándalo en la sala y del que luego se harán eco los medios gráficos. Mientras tanto, esa misma noche, una llamada telefónica anónima a la madre del poeta le anuncia la muerte de su hijo atropellado por un automóvil.

Rivalidades en torno a una herencia

Los artistas liderados por Breton daban forma al “groupe Littérature” hasta que, a partir de 1924, deciden tomar el término “surrealista” cuando comienzan a editar su revista La Révolution surréaliste hasta 1929, cuando pase a llamarse Le Surréalisme au service de la Révolution. Esta decisión provoca un enfrentamiento con Paul Dermée quien, sostiene, venía utilizando este vocablo desde 1920 en sus producciones críticas. A ello se suma que Dermée se proclama el creador de la teoría psicológica de la inspiración poética, la cual se atribuye también Breton. Ahora bien, “une sorte de surréalisme” fue la manera en que Apollinaire se refirió a Parade (un ballet creado por Cocteau, Picasso y Satie y llevado a escena por los Ballets russes de Serge de Diaghilev) y también Les Mamelles de Tirésias (la pieza teatral escrita por el mismo Apollinaire) llevaba el subtítulo “drame surréaliste”. Para el programa, Apollinaire convoca a varios poetas y Cocteau está entre ellos con su poesía “Zèbre”, el cual al parecer fue mal comprendido por los cubistas encabezados por Juan Gris. Ese mes sucede otro incidente que involucra a ambos escritores: un amigo de Breton, Pierre-Albert Birot, publica en su revista Sic un texto en verso firmado por Cocteau, “Restaurant de nuit”, un acróstico en el que se lee “Pauvre Birot”. En realidad se trata de una falsa atribución que le sirvió a un gracioso anónimo para que el poema fuera incluido sin revisión. Publicado en el número 17, el 18 trae la fe de erratas correspondiente. Otra interpretación posible es el intento de desprestigiar a Cocteau atribuyéndole un ataque tan grosero y que fracasa gracias a Salmon que descubre la fechoría y a Apollinaire que denuncia la falsa atribución en busca de un responsable. Tras la muerte del autor de Alcools, tanto Cocteau (que ya había aparecido como su más fiel acólito en una farsa de André Germain, “Têtes – Cocteau bourgéticide ou Apollinaire sauvé”) como los surrealistas (sin haber publicado aún una sola obra literaria) se declaran sus herederos espirituales.

El 5 de junio de 1959 se inaugura un monumento a Apollinaire realizado por Picasso en el square Saint-Germain-des-Près. Junto a la viuda del poeta y a André Salmon, está Cocteau, miembro ya de la Académie française para decir unas breves palabras. También aparece Bréton junto a Tzara y a la viuda de Picabia para abuchear a quien sería elegido al año siguiente “Prince des Poètes” por sobre el autor de Nadja (que tomará la figura del “fôpoète” creada por Apollinaire para una sátira despiadada).

En abril de 1960 fallece Paul Fort, quien ostentaba ese título del mundo de las bellas letras desde 1912. Nouvelles littéraires realiza una consulta para elegir a su sucesor, el ganador resulta ser Jules Supervielle pero el poeta franco uruguayo muere al mes siguiente. Una nueva elección a voz cantada tiene lugar en la feria de poetas de Forges-les-Eaux y Cocteau es el proclamado. En una octavilla titulada “Qui après Paul Fort?”, Breton expresa su descontento y, pretendiendo este honor para sí, fuerza una nueva votación. Esta vez, Saint-John Perse obtiene 97 votos contra los 87 que consigue Cocteau pero el ganador del premio Nobel de literatura de ese mismo año rechaza la distinción, por lo que Breton pide anular la segunda vuelta electoral en la que tenía programado enfrentarse contra Cocteau. Entonces un artículo en la portada de Les Lettres françaises firmado por Aragon pone punto final al asunto con la definitiva consagración de Cocteau, quien conserva sin embargo algunas heridas cuando en 1962 expresa en su apertura de una gala en honor a Fort en el teatro Hébertot:

Le titre un peu carnavalesque de “prince des poètes” ne récompense pas une œuvre, mais une certaine façon de vivre. Une bonté dure, une rigueur inflexible, et cette boiterie qui nous reste comme à Jacob après la lutte avec l’ange. C’est cette façon de vivre que je salue chez Paul Fort. […] Voilà ce qui m’a fait accepter cet héritage. Paul Fort souhaitait me léguer son titre, et c’est en face de ce désir, qu’il me confia, que je m’incline (citado por Jean Cocteau unique et multiple).

Fin de las hostilidades

Tras años de luchas antagónicas y de una enemistad constantemente alimentada por Breton, Cocteau se reconcilia un día y sin explicación alguna con sus enemigos de armas. Tras estrechos vínculos amistosos en la década de 1910 y un posterior desacuerdo, logra acercarse a Louis Aragon, “l’étoile d’un groupe hostile à ma personne”, tal como lo describe en 1962. El reacercamiento tiene lugar hacia fines de 1936 en el contexto de la Guerra civil española y cuatro años después de su ruptura con Breton por mediación de André Gide a quien Cocteau escribe: “Romain Rolland me demande des autographes et des dessins pour une vente “Espagne”. Croyez-vous qu’Aragon me verrait sans haine? Pouvez-vous tâter ce terrain?” Eso se traduce en una serie de colaboraciones para Ce soir, publicación del PCF dirigida por Aragon durante los años siguientes. Tras la Segunda Guerra Mundial y la Liberación de París, Aragon lo respalda junto con Éluard (ambos miembros reconocidos de la Resistencia) frente a quienes lo acusan de colaboracionista. Cocteau colabora regularmente sí pero con Les Lettres françaises, la publicación periódica del primero durante la década de 1950. La misma desconfianza expresa en su diario cuando afirma en 1957:

N’est-il pas étrange, après dix-sept années de brouille et d’insultes à mon adresse, que Louis Aragon m’estime être la seule personne au monde capable de consolider le prestige d’une œuvre (le Comité national des écrivains) dont, à la Libération, j’étais la bête noire, indigne d’y mettre les pieds. Le communisme a-t-il donc un tel besoin de personnalités étrangères au parti et de figures dont la liberté se dessine en relief sur une grisaille? (citado por Jean Cocteau unique et multiple).

Asimismo Aragon apoya a Cocteau cuando es elegido “Prince des poètes” en 1960 frente a su anterior aliado. En Le Passé défini, Cocteau deja escritas palabras de elogio para Roman inachevé y La Semaine sainte, novelas de Aragon de 1956 y 1958 respectivamente. Incluso en 1957 escriben en coautoría Entretiens sur le musée de Dresde, con motivo de una exposición realizada en la primavera de 1955 tras la restitución por parte de la URSS de los cuadros del museo resguardados por su ejército cuando los EEUU bombardearon la ciudad en febrero de 1945. En su diario también narra una revelación de Aragon durante una velada:

Hier ai dîné au Relais Bisson avec Francine, Doudou et les Aragon. Louis vide la poubelle surréaliste et raconte tout ce que Breton les obligeait à faire contre ma personne. J’apprends que le fameux coup de téléphone à ma mère lui annonçant mon suicide était l’œuvre de Desnos. (Le Passé défini, 10 mai 1956).

A propósito del cumpleaños número 60 de Aragon, expresará Cocteau:

Pendant de nombreuses années, le destin nous sépara, nous embusqua de chaque côté d’une barrière de barbelés fantômes, à tel titre que nous cherchons parfois les raisons véritables de cette terrible perte de temps amical.
Bien des étrangers continuaient, malgré les apparences, à nous faire fraterniser, dans un domaine où nous luttions pour les mêmes causes. Car, de loin, les mécanismes de nos discordes demeuraient une énigme. (Citado por Jean Cocteau unique et multiple).

El mismo cambio de bando se observa respecto de Paul Éluard y de Robert Desnos, ambos luego expulsados también de las filas surrealistas. La lucha parece claudicada aun cuando la revista Arts organiza en 1962 “Le Procès de Jean Cocteau” con Soupault, el último surrealista, en el rol de acusador frente a un tribunal contra el que pasan enemigos y amigos como Francois-Regis Bastide que declara a su favor que:

Quantité de jeunes gens, dans les provinces françaises des années 1940 à 1944, ont découvert la poésie et la musique et la peinture grâce a Cocteau…

Cocteau, pour moi, plus qu’un grand écrivain, qu’un grand romancier, qu’un grand poète, qu’un grand musicien, qu’un grand dessinateur, c’est avant tout un fait de civilisation ; et cela compte…

Je vous garantis que si vous enlevez Cocteau de l’histoire de la littérature, de la musique, de la peinture, etc., du XX siècle, vous aurez un trou. J’en suis sûr. (Citado por Jean Cocteau unique et multiple)

A modo de conclusión: “Le scandale est un rêve à l’état méchant”

En 1945, en medio de un accidentado regreso tras un encuentro con Jean Marais en Graçay (donde se encontraba apostada la división Leclerc de la que formaba parte su actor fetiche), Cocteau devela sus Secrets de Beauté. Allí se refiere a sus relaciones con los surrealistas como una etapa pasada; el tamiz del tiempo convirtió sus ataques en recuerdos de guerra de los que se habla lo menos posible. Ellos eran una familia y él estaba solo, libre, por eso se convirtió en el único enemigo posible para el grupo contra el que solo podía defenderse con su trabajo. Aquello que los motivó quedan sellados para siempre y ahora los surrealistas se han convertido en sus mejores amigos.

Al margen de todos sus otrora aliados permanece Breton y su fiel Soupault. Los viejos tiempos de la vanguardia quedaron atrás pero no las rivalidades pues, según Claude Arnaud, el autor de Nadja necesita aún seguir mostrando cuánto odia a “l’innommable M. Cocteau”, figura que encarna lo que él no será: tras un pasado escandaloso, un presente de reconocimiento y un sitio en la Inmortalidad.

Para el ““Rimbaud gendarme” [qui] menaçait toujours du bâton” (citado por Jean Cocteau unique et multiple), el arte es un campo de batalla en el que no hay lugar para dar un paso atrás. Aun cuando el tiempo no le dio la razón, Breton insiste en su posición y la refuerza, se vuelve su estandarte de guerra. Puritano profeta sin Dios, apunta sin tregua sus cañones contra aquel en quien ve el mejor ejemplo de prostitución literaria, astuto en ardides para los cuales él no parece estar dotado. Los absolutos no le permiten aceptar los tintes grises que le podrían permitir ir dibujando una trayectoria más promisoria. Construye así su lugar en el mundo de las letras, el del mechant que por momentos intenta ingresar pero el acceso le es vedado. Más allá del valor de sus obras artísticas, Breton decide constituirse a través del uso de la violencia en el odioso fantasma que deambula durante las noches por los lugares tradicionales de legitimización que le dan la espalda.

Referencias bibliográficas

Jean Cocteau unique et multiple. Recuperado de: https://cocteau.biu-montpellier.fr>

Albert-Birot, P. (junio, 1917). Un faux. Sic, n°18. p. 6.

Bernheim, C. (1991). Valentine Hugo. Barcelona: Parsifal Ediciones.

Breton, A. (Ed.) (15 de abril, 1925). La Révolution surréaliste, n° 3.

_____________ (1 de marzo, 1926). La Révolution surréaliste, n° 6.

Cocteau, J (mayo, 1919). Restaurant de nuit. Sic, n°17. p. 7.

_________(1983). La Difficulté d’être. París: Le Livre de Poche.

_________(2018). Secretos de belleza. Buenos Aires: Leteo.

Corominas i Julián, J. (2018). Jean Cocteau o la búsqueda incesante del camaleón. Recuperable de: https://www.eternacadencia.com.ar/blog/ficcion/item/jean-cocteau-o-la-busqueda-incesante-del-camaleon.html

Germain, A. (marzo,1918). Cocteau bourgéticide ou Apollinaire sauvé. Les Écrits nouveaux. pp. 57-68.

Jeanneret, Ch.-E. y Ozenfant. (enero, 1925). L’Esprit nouveau, n°18. pp 2324-2325.

Kihm, J.J., Sprigge, E. y Béhar, H.C. (1968). Jean Cocteau. L’homme et les miroirs. París: Le table ronde.

Lançon, Ph. (noviembre, 2003). Breton contre Cocteau. L’or du temps contre l’air du temps. Charlie-Hebdo. Recuperable de: https://www.larevuedesressources.org/breton-contre-cocteau,239.html

Mora, A. (2017). André Breton: las defecciones surrealistas. Sociología histórica n° 7. pp 321-344.

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4 Comments

    1. Gracias a vos. Voy a presentar este texto el mes que viene en el III Congreso Internacional de Literatura Francesa de Buenos Aires. 🙂

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