El manjar ambrosiano

Cuántos de los que admiran en Jean Cocteau sus dones brillantes de fantasía, inteligencia y versatilidad sospechan del escritor excepcional, del innovador, del creador, del poeta que se refugia sin cuidado tras la máscara resplandeciente de los éxitos fáciles. La posteridad, que hará justicia con los engaños, elevará, por lo contrario, a esta gran figura, la despojará de todo lo que altera aún sus contornos, la ubicará entre nuestros grandes clásicos, hará de la suya una gloria estable, depurada, permanente. El Ensayo de críticas indirectas es una continuación de las profundas -y a veces sofocantes- ideas que traza alrededor de la obra del pintor Giorgio de Chirico de círculos magnéticos. Por circuitos singulares, por curvas curiosas que tocan los temas más extraños en apariencia a su tema, Jean Cocteau encierra y subraya la pintura de Chirico. No hay que tratar a su ensayo como una paradoja sino saborearlo lentamente como un manjar ambrosiano.

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