Los niños terribles de Cocteau son monstruos (sagrados)

Jean Cocteau ama a los «monstruos sagrados» pero él sostiene que puede muy bien pasársela sin ellos para hacer una película: en Los niños terribles, el espectador ve vivir ante él, en un clima además «sofocante», no a estrellas experimentadas cuyos gestos y tics le son familiares, sino jóvenes auténticos cuyo oficio aún no se ha echado a perder y que son tan dotados, al parecer, que el poeta se comprometió a hacerlos famosos en cinco años. Nicole Stéphane (quien será Elizabeth) ya filmó una vez: era la joven de El silencio del mar. Conocemos su rostro. Su voz, en cambio, permanece casi inédita ya que, en el filme de J.-P. Melville, no tenía más que una palabra que decir: «Adiós». Tiene veintidós años. Renée Cosima, quien será Agatha, tiene un año menos que ella. Ella es, en la ciudad, la esposa de un diplomático español. La gran «atracción» del filme es sin embargo uno de los actores masculinos, Édouard Dhermite, llamado «Doudou», es un exminero y el último descubrimiento de Jean Cocteau, de quien es a la vez el chofer y el secretario. Jean Cocteau ve en él a un segundo Jean Marais. Tiene justo veinte años. Lo reencontraremos en un tiempo, así como a Renée Cosima, en Orfeo, el segundo filme que Jean Cocteau nos dará esta temporada y que él mismo dirigió. Es Jean-Pierre Melville quien dirigió Los niños terribles. La habitación donde se desarrolla la acción había sido construida sobre el escenario del teatro Pigalle y es allí, después de que el telón baje, que el filme fue filmado en su totalidad.

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